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sábado, 9 de enero de 2010

Integrismo

Por Begoña R. Joya











Cuando por fin comprendió que el planeta se escapaba a lo que su nivel de conciencia podía alcanzar , buscó refugio en la pequeña grandeza de su propia vida. Minúscula, microscópica desde el resto del universo y en cuyos diminutos entresijos se desarrollaba el guión de su propia vida.Ese laxo de tiempo igualmente diminuto comparado con la eternidad.Entendió de repente muchas cosas,como por ejemplo que la creación se repetía cada día a sí misma en cada nuevo nacimiento.

En el brote nuevo de cada hoja derribada por el viento de otoño, en el fondo de tu alma cuando por fin la encuentro plena y grande como la naturaleza misma. Busco entre mis raíces como lo hace cada árbol.Entre ellas hallo entrelazadas los restos que cada una de las herencias ideológicasque han servido de tierra abonada en la que han crecido nuevos brotes.
Hubo un tiempo en que convivieron pacíficamente el islam,el cristianismo,el judaísmo,y hasta las religiones paganas.El integrismo cristiano,que el tiempo fué trasformando en integrismo católico contribuyó a que esta convivencia pacífica se tornara intransigencia. En España ese integrismo católico se instauró nuevamente con la llegada del fascismo y el nacional catolicismo. Era obligatorio el velo para entrar en las iglesias y los derechos de la mujer se relegaron a la dependencia total de los hombres,perdiendo toda la potestad sobre su propia vida después del matrimonio.Una situación muy parecida a la que se vive hoy en algunos países árabes.El integrismo no es pues nuevo,ni exclusivo de un determinada religión.El integrismo supondría más bien una forma de pensamiento en la que la intransigencia y el desprecio por todo lo que es diferente se alzan como déspotas reyezuelos.

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