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martes, 29 de marzo de 2016

FRANCISCO JAVIER MARTÍN FRANCO NOS RESEÑA SU NOVELA “EL COLLAR DE LA MEMORIA”

HOY NOS PRESENTA SU OBRA… Fco. Javier Martín Franco
1) Este cuestionario lo leerán muchas personas, algunas no te conocerán. Preséntate a tus nuevos lectores.
Nací en Granada en 1964, aunque vivo en Almuñécar, cuidad de origen de mi familia materna, desde 1978. Mi actividad literaria comienza con la publicación de la novela La muerte roja, la conjura de Sexi, en 2001, editada por el Ayuntamiento de Almuñécar dentro de las actividades que se organizaron para el Bimilenario de la fundación romana de la ciudad sexitana. Al año siguiente (2002), agotada la primera edición, sale una segunda edición revisada de la misma obra publicada por la Editorial Alhulia. En esos años y en los posteriores colaboré con los periódicos Granada Costa y El Faro de Motril; así como en la fundación de la revista Voces, Cuadernos de literatura (con trece números publicados hasta la fecha), publicación de la soy en la actualidad su coordinador. En 2005 publique mi novela El tranquilo (Ed. Alhulia), ambientada en los dramáticos años de la guerra civil española. En 2011 publiqué, en colaboración con la escritora Begoña Ramírez, el libro de relatos Lluvia púrpura, donde se recoge parte del trabajo que desarrollé para las tertulia y lecturas en grupo de La casa de la palabras de Nerja (Grupo literario y artístico ya extinguido) así como en la Tertulia Entrelíneas de la misma ciudad malagueña. En este año 2014 obtuve el Premio Fac Quod Agis de narrativa de Segovia por mi relato Simón y cerveza; y el Premio de la Asoc. Al Ándalus de Burgos de narrativa libre, por mi relato Caballo de espadas.
2) ¿Cómo se llama tu nueva novela?
Mi última novela se llama El collar de la memoria.
3) Dinos, lo más resumido que puedas, cuál es el tema central de tu novela, en qué tiempo se desarrolla y qué has querido transmitir con ella.
Unos documentos escritos en aljamía hallados en Úbeda, desvelan una historia personal novelada, escrita por un morisco granadino llamado Rafael Torres (de nombre arábigo-andalusí: Abu Bakr Mustafa ben Yibril Al Isbany). La historia se desarrolla en los años posteriores a la toma de Granada (1492) y concluye en 1511. El personaje principal se traslada con su familia a Almuñécar y tras una serie de acusaciones falsas contra su familia huye a caballo de la ciudad llevando consigo a su amada, Juliana Ulloa, hija del corregidor de la ciudad. Su huida por distintas ciudades de Andalucía (Andújar, Úbeda), de La Mancha (Almagro) y de Castilla (Toledo), llevará a esta pareja a conocer las últimas raíces del sufismo andalusí, por medio de la mística de Úbeda Yehuda.
4) ¿Se ha publicado en papel o en digital? Dinos con qué editoriales y no dudes en poner su página web para que podamos conocerlas.
La novela está publicada en papel por la Editorial Alhuliahttp://www.alhulia.es/web/?slug=product_info&products_id=603, que además la tiene disponible en formato digital.
5) Los autores nos encariñamos con nuestros personajes. Háblanos de ellos y dinos cuál es tu preferido.
Mi personaje preferido quizá sea Antón Tarugo, un niño toledano huérfano que Rafael Torres, el Morisco, encuentra en una calleja de la judería toledana y que acaba siendo su asistente personal y su gran amigo, Luego lo renombrará como Antón de Toledo. En él he querido dejar, como un guiño, mi humilde homenaje a la novela picaresca.
6) Las ideas surgen como chispas, a veces nos vienen cuando menos nos lo esperamos. ¿De dónde partió la idea de escribir esta historia?
Al Ándalus empezó a ser para mí una suerte de obsesión por reencontrarme con mis raíces. Leí el libro de Ignacio Olagüe La revolución Islámica en Occidente, publicado primero en Francia con el título Los árabes jamás invadieron España, dejándome una idea muy distinta y reveladora que contrastaba con aquella historiografía de mitos y reconquistas aprendida en la escuela. Luego vinieron muchos más libros de historia y novelas sobre Al Ándalus, hasta que me atreví a escribir mi propia novela sobre aquella parte de nuestra historia. De ahí el título de “Collar”, tan andalusí (también como colección de relatos sobre Al Ándalus que aparecen a lo largo del texto), y “de la memoria”, tan relacionado con la historia, que aunque tergiversada, nunca puede ser extinguida del inconsciente de los pueblos.
7) La novela histórica es un trabajo muy arduo. ¿Cuánto tiempo te llevó documentarte y recopilar todos los datos suficientes para desarrollarla?
Para escribir esta obra estuve más de un año, aunque las lecturas de documentación y decantación de la historia andalusí, incluida la lengua árabe y del Islam, las había empezado varios años atrás.
8) ¿Qué fue lo más anecdótico que te encontraste en esta documentación?
Una anécdota que leí durante mis trabajos de documentación fue que el rey de Francia, en sus misivas diplomáticas al emir de Al Andalus, Muhammad I, lo tratara como regis hispaniae, es decir: Rey de España.
9) ¿Por qué crees que esta novela merece ser leída?
Me gustaría que mi novela El collar de la memoria se leyera con una doble finalidad: la de entretener, trasladando al lector con sus personajes y sus escenarios a aquellos años duros pero hermosos; y, además, si se diera el caso, la de aprender algo más de nuestra historia, para que nos ayude a conocer mejor nuestro presente.
10) Déjanos abrir boca. ¿Nos permites leer un trocito de ella?
Del capítulo titulado El salvador.
Ya divisaba la puerta del convento en la plazuela Frailes de la Victoria, cuando oí las campanadas del ángelus. Un monje joven me recibió sin mediar palabra haciéndome señales para que lo siguiera. Supe luego que era sordomudo. Entramos en un recoleto huerto, adonde había unas higueras cargadas de fruto, y unos parterres recién labrados donde crecían los rosales. En seguida entramos al refectorio, tan sobrio como parecía el resto de dependencias. El convento, levantado sobre terreno cedido, no era sino obra sencilla, transitoria, pues en el futuro se proyectaba un edificio más sólido y definitivo. Allí me esperaba Juliana, que departía con el prior, un fraile de luengas y grisáceas barbas, bajo de estatura y de mirada distraída. Pero sólo en apariencia, pues pronto descubrí cuán al corriente andaba de todo.
–Buenos rasgos ostenta el caballero para nuestro Salvador, yo diría que semitas –dijo el prior con cierto acento extranjero esbozando una sonrisa.
–No sé cuáles serán esos rasgos semitas –dije–, pero creo que los míos no son sino andaluces, que al serlo son ibéricos, latinos, bereberes, árabes hasta godos; pudiendo incluir, si gusta su reverencia, el perfil de los semitas.
–Cierto, joven. La mezcla de razas parece cosa común en estas tierras.
–Es tan inevitable como el amor y yo diría que tan deseable, pues a eso nos conminó Jesús al decirnos: amaos los unos a los otros.
El viejo fraile se tragó la respuesta; puso sus ojos de despistado en la puerta del patio y, excusándose con asuntos de capilla, nos dejó solos delante de los caballetes, los oleos, las linazas, los barnices… que exhalaban en el aire un olor soporífero.




viernes, 20 de diciembre de 2013

Mijaíl Bulgákov
                                                               






                                              
Como ocurre tristemente demasiado a menudo  muchos autores son víctimas del olvido intencionado.
Sus obras son poco o nada conocidas porque en su momento criticaban la situación de su país y por tanto resultaban incómodas .Todos sabemos que se puede inducir la tendencia hacia un determinado tipo de cine, literatura y arte en general a través del abrigo o el olvido de las instituciones. Todos los regímenes políticos tienen su intelectualidad de cabecera. Que garantiza el grado de ilustración de los mandatarios. Sin embargo, son siempre mal vistas las opiniones críticas o disonantes. Bulgákov es un ejemplo más dentro de ese grupo de autores intencionadamente olvidados.
Descubrimos al acercarnos a su obra a un autor con una enorme capacidad de provocar la risa con sus inteligentes escritos al tiempo que realiza una crítica a la situación que se vive en esos momentos en su país, que nos es otra que la Rusia comunista. Sus personajes, son seres atrapados por unas circunstancias que demarcan sus vidas paso a paso sin lugar apenas para la decisión propia. Un estado asfixiante y cooperativo que anula al tiempo que ayuda a sus ciudadanos. En Los Huevos Fatales, una excelente novela corta, Bulgákov nos narra la historia de un eminente investigador, cultísimo y solitario, al que su propia esposa ha abandonado y que vive en la sola compañía de su criada. Su propia exquisitez le han convertido en un ser aislado e incomprendido pues solo vive para servir a la ciencia a la cual cree representar. Es un ser efectivamente ilustrado frente a una masa adoctrinada y embrutecida que no ve más allá de su realidad más inmediata. Y que después de muchos avatares nos conducirá hasta un trágico final.
Pero sin duda la obra más importante de Bulgákov es El maestro Y Margarita, en la que el autor despliega un enorme abanico de posibilidades literarias y en la que describe una vez más una sociedad perdida en su propia burocracia.
En la que el individuo no tiene cabida y queda absorbido y anulado por la masa, el grupo compacto, que se deja arrastrar. Por eso sus personajes terminan por enloquecer o son tomados por locos. La salida es la imaginación, sobrevolar como hace Margarita, la realidad. El Maestro y Margarita tiene tintes biográficos y eso le da quizá esa carga de emotividad que tiene toda obra en la que el autor retrata algo de su propia vida.
Todo es cuestionado, porque donde está el límite entre lo que vemos y lo que es fruto de lo que nos inducen a ver.
La derrota está presente porque los personajes a duras penas pueden luchar contra su destino pero al mismo tiempo es posible la esperanza, porque somos dueños de lo que soñamos o ¿no?
La lectura de El maestro y Margarita resulta a veces desconcertante y retadora. La realidad es algo quebradizo y frágil, manipulable y cambiante que puede tornarse en cualquier momento.


                                                        Begoña Ramírez Joya

                                                Diciembre de 2013

lunes, 7 de octubre de 2013

Suite francesa

Nada hace sospechar que detrás de este titulo tan aparentemente musical y ligero se desgrana lo que fue la invasión de Francia durante la 2ª Guerra mundial por las tropas alemanas.
De esta autora ya conocía El baile, una novela corta en la que se
aprecian los rasgos narrativos de esta excelente autora. Dotada de una sensibilidad exquisita y profunda, llega hasta el alma misma de sus personajes, caracterizados siempre por la lucha (bien explícita o bien soterrada) de sus propias contradicciones. No hay “buenos” y “malos” sino personajes arrastrados por la fuerza de sus convicciones, de los rasgos de su propio carácter y de aquello que marca la cultura a la cual pertenecemos. Así a veces somos víctimas y otras verdugos.
A través de una prosa con claros tintes poéticos nos vamos adentrando en una Francia ocupada, pero que pudiera ser cualquier país y casi me atrevería a decir que cualquier época. Porque los conflictos humanos que se desgranan página a página son los  universales: luchas de poder, la eterna por la posesión del dinero, la lucha de clases, en la que los propios proletarios establecen diferencias entre ellos mismos.
Nada escapa a esta mirada penetrante como una aguja, aguda y sensible, que se niega a caer en el cinismo .Sus páginas rondan a veces un sutil sarcasmo en el que vemos a los personajes como si ellos se miraran en un espejo en el que son incapaces de reconocer sus propios errores. Y por encima de todo esa hipocresía, envuelta en una educación refinada y fría como el hielo, que sólo aspira a mantener la apariencia. Sobre todo y por encima de todo ese eterno qué dirán, que no descansa  ni en medio de un conflicto de tales dimensiones. Porque aunque esta pluma tan etéreamente llevada, tan sutil, y certera nos haga olvidar por momentos el telón de fondo, la Guerra mundial, ésta siempre está omnipresente.
La inocencia, la ternura, el amor, el miedo, el orgullo, la  derrota; todo un repaso a la condición humana, en cuyo interior parecen descansar compartiendo espacio  el lobo y el cordero.
                                                                                 Begoña Ramírez Joya


jueves, 8 de agosto de 2013

El sueño eterno

                     
                                   El sueño eterno

                                         de Raymond Chandler
                                                                          

                                                                                      
Reconozco que La novela negra no es mi fuerte. Sin embargo , cuando te gusta leer empiezas y terminas acercándote a todos los géneros literarios y al final te das cuenta de que , cuando se trata de un buen libro , en realidad da un poco igual el género en el que queramos incluirlo. Esto lo he vuelto a descubrir tras la lectura de El Sueño Eterno de Raymond Chandler. Los ingredientes de la novela negra suelen ser siempre los mismos, policías más o menos corruptos, mafiosos de diversa índole, chica/s en problemas, mujeres de dudosa reputación, investigador privado (que ejerce el papel de justiciero impasible pero con ética, una especie de superhombre que no se deja quemar del todo por el fuego de la perdición pero que está en continuo contacto con él , lo que le ha dotado de una imperturbabilidad con resquicios de ética bien posicionados).Aunque claro está , los ingredientes pueden cambiar más menos dependiendo como siempre del autor. 
Encuentro en esta primera etapa de la novela negra , esa frescura que no se ha vendido aún a los imperativos del mercantilismo editorial, que todavía no campa a sus anchas como lo hace en la actualidad y que bien podría convertirse en un protagonista más de futuras creaciones, al fin y al cabo una nueva mafia. A salvo aún de ese mercantilismo , esta primera etapa del género goza aún de principios , si se quiere podríamos decir que cuasi caballerescos. El detective reencarna esos principios que él mismo ve desmoronarse a su alrededor en políticos, jueces , policía y altas esferas de la sociedad y apunta certeramente hacia esa podredumbre de las capas altas, tan habitualmente bien tapada por el poder del dinero.
Durante una época este género literario fue bandera de un determinado posicionamiento político, en el que todo lo que olía a poder estaba condenado a terminar oliendo mal, con lo cual al final terminaron envenenados con su propio antídoto.
Es difícil no quemarse cuando nos acercamos demasiado al fuego.
En la actualidad este género ha sido relevado, en mi opinión, por un subgénero un poco Gore que pone doble ración de todo y que confunde a mi modo de ver cantidad con calidad (más asesinatos, más morbo, más sexo, más drogas, más……) y que termina por embotar como toda comida demasiado copiosa.
No faltan en esta primera época los destellos poéticos “el otoño era aún demasiado joven para que lloviese de aquella manera”
“Era una mañana tersa, y había en el aire el vigor suficiente para lograr que la vida pareciera sencilla y agradable si no tenías demasiadas cosas en al cabeza”, que dibujan el perfil psicológico del protagonista indiscutible. En mi opinión una gran novela que no renuncia a ninguno de los recursos que la literatura brinda al escritor cuando este es capaz de saber utilizarlos con el debido acierto.

                                                                                                                                                       Begoña R.Joya                                                                                                                                                                                                 Agosto 2013




martes, 28 de mayo de 2013

Presentación de LLuvia Púrpura en Málaga
El hogar de las palabras: LLUVIA PÚRPURA (2011), DE BEGOÑA RAMÍREZ Y FRANCISCO JAVIER MARTÍN....
elhogardelaspalabras.blogspot.com

sábado, 25 de mayo de 2013

Tertulia Fénix

Tertulia Fénix (Nerja)


Nos reunimos todos los viernes en la Centro de usos múltiples Clara Campoamor en la Sala nº11, a partir de las nueve de la noche para compartir lo que escribimos a partir de temas que proponemos semana a semana .

Los temas para este viernes 31 de mayo son:

- Del dicho al hecho hay mucho trecho



- Reenvía

- La aparición

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Morado


Las sillas se arremolinaban en desordenado círculo, una procesión de enlutadas mujeres con el rostro tapado por un gran velo, iban tomando asiento indiscriminadamente.
Si alguien le preguntaba a Marisa como había llegado hasta allí, no podría dar norte ni razón, miraba a un lado y otro sin saber que era  aquel sitio infinito y vacio, donde solo se hallaba el desconcertado  círculo de sillas ocupado por esas mujeres vestidas de negro con las caras tapadas, dejando desgranar  en susurros una sarta de oraciones sin sentido para ella.
Una pálida luz lo envolvía todo, Marisa se contempló, llevaba un vestido  de terciopelo morado, de manga larga cerrado hasta el cuello que le arrastraba por el suelo.
Su rubia melena suelta le llegaba a la cintura, le extrañó, ella siempre se recogía el pelo en un moño, solo se lo soltaba para dormir. ¿Y el vestido? Odiaba el morado, le recordaba a pena,  a muerte a soledad.  

Se dirigió hacia el grupo de mujeres sentándose con ellas, el murmullo de la monótona letanía le hacían aflorar todas las penas que mantenía encerrada en el fondo de su alma, un dolor sordo y profundo le subía hacia la garganta amenazando con ahogarla.
La brillante luz que invadió la tenue claridad existente le hizo girar la cabeza, su corazón saltó de alegría, ¡Era él! ¡Por fin! Tenía tantas ganas de verlo.
Le hizo señas con una mano para que se acercara, mientras con la otra daba palmaditas en el asiento de la silla que tenia al lado, él negó con la cabeza mientras le sonreía y le alargaba un ramito de violetas que llevaba en la mano. Una  inmensa llama violeta lo rodeaba por completo, mientras se transmutaba ante sus ojos, la miraba con un amor tan grande que la invadió por completo.
Abrió los ojos, solo había sido un sueño, pero aún se sentía toda embargada de felicidad, solo un sueño…solo un sueño repetía para sí, quería seguir durmiendo, quería estar con él, verlo aunque fuera soñando, al  darse la vuelta en la cama su mano  tocó  algo, lo cogió, era un ramito de violetas.

MARÍA  BUENO.    

Una Ceremonia Inacabada





Leandro iba por el camino con la cabeza gacha y sumido en sus pensamientos. El otoño le intentaba entrar a través de la sotana mientras él iba crujiendo las hojas de los árboles que a su paso de alguna manera se habían independizado. El día era fresco y su vestimenta de poco abrigo por lo que los brazos se cerraban junto a su pecho. ¿Se cubría del frío o protegía su corazón? Las ideas saltaban en su cabeza yendo y volviendo repetidamente sin que él pudiera controlarlas. ¿Por qué había actuado así? El complejo de culpa no le dejaba contemplar la belleza del paisaje otoñal, pero ¿Para qué hace falta un sentimiento sobre el pasado si este no lo podemos cambiar? ¿Por qué se sentía culpable precisamente cuando había hecho lo que creía debía hacer? ¿Por qué no contentaba a los demás? ¡Como si se pudiera contentar a todo el mundo! O como si fueran más importantes las opiniones de los demás que las de él mismo.
Las ideas, los recuerdos, emociones y hojas secas se entremezclaban en una red de sonidos diferentes formando su propia sinfonía. 
Recordaba el templo, las imágenes, la gente mirándole y él, salir corriendo ante la mirada atónita de todos los feligreses.
La gente llenaba aquel día la iglesia por ser la ceremonia de las confirmaciones. Quien no tenía un familiar, tenía un vecino o un amigo. En el pueblo pocas distracciones hay y lógicamente había que aprovecharlas. Leandro se encontraba algo nervioso pues los preparativos y charlas con los muchachos y familia le habían movido muchas ideas y dudas personales. Cuando el obispo hizo su entrada la tensión fue aún mayor pues no le caía bien y se le revolvían las tripas al pensar que tenía que agasajarlo como un gran personaje cuando pensaba que era prepotente, déspota y avaro. Este era el representante de la iglesia que venía a confirmar. ¿Qué era capaz de confirmar? Leandro tenía que dirigir la ceremonia para sus feligreses pero le costaba trabajo ponerse en movimiento para ella.
La salida de la sacristía de los dos sacerdotes fue seguida con gran atención por todos los presentes. Leandro como cura párroco hizo la introducción presentando al obispo y a los que iban a ser confirmados, así como la ceremonia que se iba a celebrar.
 Cuando el obispo se dirigió a los jóvenes el silencio era patente. Ellos se encontraban expectantes y emocionados puestos en pie como les había indicado antes con un gesto.
El obispo con voz fuerte dijo:
¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Y ellos contestaron "Sí creo" mientras Leandro escuchaba intranquilo.
¿Creéis en la santa iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos, y en la vida eterna?
Todos respondieron al unísono "Sí creo" pero Leandro sintió que algo se movía en su interior.
La ceremonia seguía con creciente malestar de Leandro pues se preguntaba si él realmente creía o quería creer para no tener problemas. La mirada puesta en el suelo para que nadie descubriera su pensamiento.
De repente la voz se dirigió hacia él:
Y vosotros, padres, padrinos y fieles de esta comunidad, ¿asentís con estos confirmados, reconociendo que esta es nuestra fe?
Sin saber que su voz salía de su cuerpo y que era escuchada por todos los asistentes respondió casi en un grito
"No. No creo en nada de eso"
Un clamor general lo despertó de lo que creía eran pensamientos internos y al ver todas las miradas dirigirse hacia él salió corriendo de la iglesia dejando al obispo, confirmados y  resto de la gente conmocionados.
Pasados unos minutos, el murmullo y clamor no dejaba espacio para continuar con la ceremonia ¿cómo se podía hacer esta, si el preparador y representante se había marchado desautorizando dicha confirmación?
¿Por qué tuvo que esperar tanto? o ¿por qué no pudo terminar la ceremonia? porque sencillamente estuvo estirando su conciencia hasta que esta se rompió.
Leandro sigue caminando entre los árboles rojizos, amarillos, marrones y verdosos que se encuentran bordeando el sendero y que él no sabe a donde lo lleva.

                                                                                Lola 2/11/2012









El camino




Se dice que para hablar de algo con propiedad, hay que conocerlo bien primero. Bien, yo me he debido levantar hoy con el píe izquierdo, dispuesto a soslayar la regla, al menos parcialmente. Hoy quiero hablar de los best-seller, así dicho ya en español desde que tengo uso de razón, es decir, memoria. Y recuerdo que entonces sí me documente con voracidad sobre estos escritores y sus ríos de tinta, aunque, por ser la época del hambre, tuve que conformarme con lo que se tejía  en este país medieval: la asturiana Corín Tellado y el toledano Marcial Lafuente Estefanía. Leí algunos cientos de sus novelas, pero no cubrí con ello la décima parte de su producción. Supongo que las dictaban, de tres en tres, a afanosas secretarias, o secretarios, que aún no estaba la mujer como para trabajar en los teclados. Estas lecturas, atemperadas poco después con Salgari, Julio Verne y Defoe, dieron el paso a la adolescencia. Aún entonces leí a Michener, esta vez un solo libro, el entonces best seller Hijos de Torremolinos, que como suele ocurrir, ya nadie recuerda. Hablaba de los hippies o, mejor dicho, de las aventuras de los niños de papa que, por entonces, habían llegado a Torremolinos, y cómo sus hábitos chocaban a sus papás californianos. Todo volvía al orden antes de acabar la historia. Creo que en alguna parte se hacía mención a los nativos, pero más como decorado. Por entonces descubrí maravillado a Dostoievski, Baroja, Stendhal, Hesse, Flaubert, Sartre, Goethe, y tantos otros, poco leídos en su tiempo, y que nunca serían best seller, porque se leerían en todas las generaciones, sin prisa, como debe hacerse el amor. Y, ya bien adulto, me atreví con algún otro escritor entretenido. Tragué el primer tocho de Auel, Los hijos de la tierra, y casi terminé el segundo. Había vuelto a la tierra, con un romanticismo primitivo y ecológico y El clan del oso cavernario me vino al dedo. El segundo me recordó demasiado a Corin Tellado, aunque la protagonista era una mujer muy liberada que se parecía más a los llaneros solitarios de Estefanía. No cejé por ello en mi empeño y algunos años más tarde me enfrasqué en otro best seller, lo que implica un gran valor, pues suelen ser todos muy tochos. La cantidad cuenta y, sus honestos autores no quieren que el público piense que dan gato por liebre. Más vale que sobre que no que falte. A Los pilares de la tierra le sobra de todo, aunque a mi parecer le faltaba lo esencial. No tiene alma. Lo dejé desesperado antes de la página 100, después de grandes esfuerzos por seguir, esperando siempre que, al volver la hoja, me sorprendiese con una pequeña epifanía, algo que no fuesen mediocres pasiones, historias vulgares. No obstante, años más tarde cayó en mis manos en inglés, que empezaba a conocer, y lo leí con agrado pues su lenguaje sencillo, sin adjetivos, sus frases cortas de fácil sintaxis, sus personajes predecibles, su historia lineal, sin complejidades, alimentaban mi capacidad de lectura en esa lengua, satisfaciendo mi ego. Aprendí algún vocabulario sobre capiteles, arcos, bóvedas y celosías. Y sobre cómo funciona un best seller.
El libro de evasión, como el futbol, tiene una gran función social. Sus mediocres ensoñaciones ayudan a una fácil identificación, y nos ayudan a olvidar la miseria de nuestras vidas, sin plantearnos cuestiones que quizá nos impedirían dormir, con lo que al día siguiente –son libros para leer antes de acostarse, pues producen somnolencia- no estaríamos bien dispuestos para el trabajo. Ayudan a sobrellevar la monotonía de la vida cotidiana, sin inquietarnos demasiado y, como el futbol, facilitan nuestra vida social: durante la jornada laboral, en nuestros ratos de asueto, podemos charlar con cualquier vecino sobre el avatar de sus protagonistas o la última jugada de Maradona. Podemos opinar, relacionarlo con acontecimientos de nuestro diurno trajinar, sin menoscabo para estos. Y, quizás, ayudan a que algunos, algún día, se animen a leer literatura. Lo que, con visión histórica, no es poco. Al menos, quiero considerar que para mí fueron una etapa en el camino.

Diego

El camino


El camino

El camino fue largo, muy largo, acostumbrada a viajar en avión sentarme en un coche, tren o autobús me costó bastante. Sin embargo por diferentes razones que en su momento pensé valederas, decidí irme en autobús. 
Recuerdo que ya hace mucho tiempo solía recorrer dos o tres veces por año una distancia de dos mi kilómetros generalmente en coche, sin embargo y a pesar de no ser la única ni la principal conductora, inevitablemente hacia una importante parada aproximadamente en la mitad del camino, que incluía cena y hotel prosiguiendo el camino luego de un merecido descanso. Nunca hice los dos mil kilómetros sin ese importante descanso.
Esta vez el coche era un autobús y repetir costumbres del pasado no eran oportunas por diferentes razones. 
Tuve tiempo de pensar, tengo esa mala costumbre, mi mente no para, cuesta callarla, calmarla y mucho mas distraerla.
El camino, el increíble silencio que reinaba y el ocio forzoso me daban la oportunidad de hacerlo. La carretera no era mi responsabilidad por lo que podía dejar vagar mente y mirada aún cuando cerrara los ojos y siguiera solo mirando hacia dentro.
Me dí cuenta una vez mas, aunque esta muy gráficamente,  que lo importante no es llegar, lo importante es el camino, durante el haces planes, sueñas, saboreas el dulzor de los buenos momentos que pasarás, los lugares que visitarás, las personas que estrecharas entre tus brazos y tantas cosas como grande sea tu propia fantasía. 
El camino tiene momentos hermosos de paisajes increíbles y de encuentros inesperados, situaciones divertidas, extrañas, dantescas.................. sin embargo llegar, de alguna manera es romper la magia, chocar con la realidad, terminar una etapa, poner punto final a algo, despedirse de una parte nuestra que para siempre hemos dejado ahí.
Quizá por eso tantos buscadores pueblan el Camino de Santiago día a día y año a año, no digo que muchos no hayan encontrado lo que buscaban o bien se hayan encontrado a si mismos con él, pero sí me animo a decir, sin nunca haberlo hecho, que la importancia del camino, no solo ese si no de cualquier camino, es totalmente metafórica, somos nosotros mismos haciendo el camino de nuestras vidas, con tropezones,  encuentros y desencuentros, momentos radiantes, situaciones de desanimo, y muchos, muchos momentos de soledad y reflexión. 
Cada vida es un camino, y cada ser humano es un camino en si mismo, por eso voy o vengo, vivo y disfruto, recuerdo con amor a todas y cada una de las personas que han compartido mi camino,  que me han guarecido de la lluvia o el frío, o me han acercado un pañuelo para secar las lágrimas de algún infortunio, pero ya no están, ellos quedaron en el camino. 
Por alguna razón  yo sigo en el y la encuentre o no, tengo que seguirlo con entusiasmo, alegría y mucho agradecimiento ya que como dice Eladia Blazquez: "no es lo mismo que vivir honrar la vida". 
Intento honrar la vida, por lo que trato día a día de seguir el camino y disfrutar de los  buscadores caminantes que me acompañan hoy. 
No siempre es fácil.


Alicia

lunes, 24 de septiembre de 2012


El examen ( a la especie humana)   


Porque no somos perfectos, porque traicionamos,matamos,robamos, engañamos, ultrajamos, deseamos  lo propio y lo ajeno. Porque somos egoístas, miserables y mezquinos.
Por eso a veces lloramos en un rincón por la traición que cometimos o por la que nos inflingieron. Siempre que exista en nosotros eso que llamamos conciencia, si no seguiremos comiendo bebiendo y durmiendo como si nada hubiera pasado.
Porque a veces ni la conciencia nos socorre. Po eso hay quien se ha dado prisa en confundir sentimientos (que son la expresión de algo tan humano como la emoción) con sentimentalismo (su primo ilegítimo) y así de paso desmontamos el todo descalificando una parte, adulterándola, embotándola, prostituyéndola.
Por eso no somos ni seremos sanos, enfermamos de demencia en todo su amplio abanico. Por eso nos duele la madre, la nuestra, como los hijos, los nuestros. Sin llegar a comprender nunca que todos son hijos y madres (o padres) en algún momento eso y todo lo demás es lo que nos hace iguales en la alegría y en la tristeza. Podemos poner pretextos preventivos, colonizadores, explotadores interesados, podemos engañar y engañarnos para  al fin no comprender nunca que somos iguales en el dolor y en la alegría. Porque lloramos sí, de rabia o de impotencia.
Cuando ya no hay reglas, ni siquiera las morales para socorrernos. Cuando la enajenación se apodera de nosotros y  somos entonces maltratador o violador o asesino o ladrón.
De este examen salimos ampliamente suspensos: humanos suspensos en humanidad.
Es como decir perro suspenso en perrería. Algo mal estamos haciendo y lo peor es el contagio. Yo agredo, tú agredes y ya nos animamos y hacemos la conjugación completa. (Nosotros…. vosotros y ellos)
Porque también amamos (a veces) y somos desinteresados y altruistas y generosos. Porque la esperanza es un bonito don que nos pierde si la perdemos.
¿Tendremos tiempo de recuperarnos?
Ella piensa: quisiera parir un mundo nuevo y sí cada nuevo nacimiento es un potencial cambio un deseo por cumplir, una promesa de superarnos. Todos los días nace y muere la esperanza. Por eso no somos lo que lloran los que nos quisieron cuando nos hemos marchado, no somos nada salvo la construcción que queramos elegir. Y polvo de estrellas.
Nunca existió la igualdad y no existirá nunca porque nos aferramos a las diferencias y a  los pequeños y grandes privilegios. De vez en cuando puede ser rentable repartir migajas de bienestar social que hay que recoger rápidamente si peligra el estatus. La humanidad a examen cuando llegados al siglo XXI  hemos construido un mundo lleno de mentiras “oficiales”.
Y llueve fuera dinero que no tiene valor porque se lo tragó la usura. La humanidad llena de grandes cumbres  promesas, declaraciones de derechos y etc... que se tornan papel mojado cuando el monstruo llama a nuestra puerta.

                             Begoña R. J.   Setiembre 2012

domingo, 1 de julio de 2012


Leer en verano

 

Carlos Fuentes,
Que nos ha dejado recientemente

SU OBRA NARRATIVA

-Los días enmascarados, 1954.
-Aura, 1962
-La muerte de Artemio Cruz, 1962
-Cantar de ciegos, 1964.
-Cumpleaños, 1969.
-La nueva novela hispanoamericana, 1969.
-El mundo de José Luis Cuevas, 1969.
-Todos los gatos son pardos, 1970.
-El tuerto es rey, 1970.
-Casa con dos puertas, 1970.
-Tiempo mexicano, 1971.
-Los reinos originario teatro hispano-mexicano, 1971.
-Cuerpos y ofrendas,1972.
-Cervantes o la crítica de la lectura, 1976.
-La cabeza de la hidra, 1978.
-Orquídeas a la luz de la luna, 1982.
-Constancia y otras novelas para vírgenes,1990.
-Valiente mundo nuevo, 1990.
-Ceremonias del alba, 1990.
-El espejo enterrado, 1992.
-Diana o la Cazadora Solitaria , 1996.

Antonio Soler

Malagueño y con varios premios en su haber literario 

Narrativa :

 El camino de los ingleses
 El nombre que ahora digo
Extranjeros en la noche (1992), (muy recomendable), Los héroes de la Frontera (1995) (Premio Andalucía de la Crítica 1995 y Premio Arzobispo Juan de San Clemente 1996), Las bailarinas muertas (Premio Herralde yNacional de la Crítica, 1996) (su segundo mejor libro), El espiritista melancólico (2001), El Sueño del Caimán (2006) Modelo de pasión (premio Andalucía de novela, 1993), actualmente descatalogada.
Y Lausana ,hasta ahora su ultima novela y que leo en estos días .

domingo, 27 de mayo de 2012


Esperanza

Ya sé de las cosas
de este mundo.
Ya me tocó la daga, 
probé el cáliz de las rosas,
Y vi la amargura
 en tus ojos.

Ya sentí el vértigo
de tu mirada
huérfana y hambrienta.
Ya paseé por las
nubes y se perdió
el  vacío lleno
de un momento eterno.

Y porque la vida duele
quiero cantar
con gozo y prenderme
en la cascada de
tu risa.

Ya vistió el miedo
la morada
de mi cuerpo.
Ya viví y aún
toca seguir viviendo.


                     Begoña Ramírez Joya, mayo 2012