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lunes, 7 de octubre de 2013

Suite francesa

Nada hace sospechar que detrás de este titulo tan aparentemente musical y ligero se desgrana lo que fue la invasión de Francia durante la 2ª Guerra mundial por las tropas alemanas.
De esta autora ya conocía El baile, una novela corta en la que se
aprecian los rasgos narrativos de esta excelente autora. Dotada de una sensibilidad exquisita y profunda, llega hasta el alma misma de sus personajes, caracterizados siempre por la lucha (bien explícita o bien soterrada) de sus propias contradicciones. No hay “buenos” y “malos” sino personajes arrastrados por la fuerza de sus convicciones, de los rasgos de su propio carácter y de aquello que marca la cultura a la cual pertenecemos. Así a veces somos víctimas y otras verdugos.
A través de una prosa con claros tintes poéticos nos vamos adentrando en una Francia ocupada, pero que pudiera ser cualquier país y casi me atrevería a decir que cualquier época. Porque los conflictos humanos que se desgranan página a página son los  universales: luchas de poder, la eterna por la posesión del dinero, la lucha de clases, en la que los propios proletarios establecen diferencias entre ellos mismos.
Nada escapa a esta mirada penetrante como una aguja, aguda y sensible, que se niega a caer en el cinismo .Sus páginas rondan a veces un sutil sarcasmo en el que vemos a los personajes como si ellos se miraran en un espejo en el que son incapaces de reconocer sus propios errores. Y por encima de todo esa hipocresía, envuelta en una educación refinada y fría como el hielo, que sólo aspira a mantener la apariencia. Sobre todo y por encima de todo ese eterno qué dirán, que no descansa  ni en medio de un conflicto de tales dimensiones. Porque aunque esta pluma tan etéreamente llevada, tan sutil, y certera nos haga olvidar por momentos el telón de fondo, la Guerra mundial, ésta siempre está omnipresente.
La inocencia, la ternura, el amor, el miedo, el orgullo, la  derrota; todo un repaso a la condición humana, en cuyo interior parecen descansar compartiendo espacio  el lobo y el cordero.
                                                                                 Begoña Ramírez Joya


jueves, 8 de agosto de 2013

El sueño eterno

                     
                                   El sueño eterno

                                         de Raymond Chandler
                                                                          

                                                                                      
Reconozco que La novela negra no es mi fuerte. Sin embargo , cuando te gusta leer empiezas y terminas acercándote a todos los géneros literarios y al final te das cuenta de que , cuando se trata de un buen libro , en realidad da un poco igual el género en el que queramos incluirlo. Esto lo he vuelto a descubrir tras la lectura de El Sueño Eterno de Raymond Chandler. Los ingredientes de la novela negra suelen ser siempre los mismos, policías más o menos corruptos, mafiosos de diversa índole, chica/s en problemas, mujeres de dudosa reputación, investigador privado (que ejerce el papel de justiciero impasible pero con ética, una especie de superhombre que no se deja quemar del todo por el fuego de la perdición pero que está en continuo contacto con él , lo que le ha dotado de una imperturbabilidad con resquicios de ética bien posicionados).Aunque claro está , los ingredientes pueden cambiar más menos dependiendo como siempre del autor. 
Encuentro en esta primera etapa de la novela negra , esa frescura que no se ha vendido aún a los imperativos del mercantilismo editorial, que todavía no campa a sus anchas como lo hace en la actualidad y que bien podría convertirse en un protagonista más de futuras creaciones, al fin y al cabo una nueva mafia. A salvo aún de ese mercantilismo , esta primera etapa del género goza aún de principios , si se quiere podríamos decir que cuasi caballerescos. El detective reencarna esos principios que él mismo ve desmoronarse a su alrededor en políticos, jueces , policía y altas esferas de la sociedad y apunta certeramente hacia esa podredumbre de las capas altas, tan habitualmente bien tapada por el poder del dinero.
Durante una época este género literario fue bandera de un determinado posicionamiento político, en el que todo lo que olía a poder estaba condenado a terminar oliendo mal, con lo cual al final terminaron envenenados con su propio antídoto.
Es difícil no quemarse cuando nos acercamos demasiado al fuego.
En la actualidad este género ha sido relevado, en mi opinión, por un subgénero un poco Gore que pone doble ración de todo y que confunde a mi modo de ver cantidad con calidad (más asesinatos, más morbo, más sexo, más drogas, más……) y que termina por embotar como toda comida demasiado copiosa.
No faltan en esta primera época los destellos poéticos “el otoño era aún demasiado joven para que lloviese de aquella manera”
“Era una mañana tersa, y había en el aire el vigor suficiente para lograr que la vida pareciera sencilla y agradable si no tenías demasiadas cosas en al cabeza”, que dibujan el perfil psicológico del protagonista indiscutible. En mi opinión una gran novela que no renuncia a ninguno de los recursos que la literatura brinda al escritor cuando este es capaz de saber utilizarlos con el debido acierto.

                                                                                                                                                       Begoña R.Joya                                                                                                                                                                                                 Agosto 2013




martes, 28 de mayo de 2013

Presentación de LLuvia Púrpura en Málaga
El hogar de las palabras: LLUVIA PÚRPURA (2011), DE BEGOÑA RAMÍREZ Y FRANCISCO JAVIER MARTÍN....
elhogardelaspalabras.blogspot.com

sábado, 25 de mayo de 2013

Tertulia Fénix

Tertulia Fénix (Nerja)


Nos reunimos todos los viernes en la Centro de usos múltiples Clara Campoamor en la Sala nº11, a partir de las nueve de la noche para compartir lo que escribimos a partir de temas que proponemos semana a semana .

Los temas para este viernes 31 de mayo son:

- Del dicho al hecho hay mucho trecho



- Reenvía

- La aparición

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Morado


Las sillas se arremolinaban en desordenado círculo, una procesión de enlutadas mujeres con el rostro tapado por un gran velo, iban tomando asiento indiscriminadamente.
Si alguien le preguntaba a Marisa como había llegado hasta allí, no podría dar norte ni razón, miraba a un lado y otro sin saber que era  aquel sitio infinito y vacio, donde solo se hallaba el desconcertado  círculo de sillas ocupado por esas mujeres vestidas de negro con las caras tapadas, dejando desgranar  en susurros una sarta de oraciones sin sentido para ella.
Una pálida luz lo envolvía todo, Marisa se contempló, llevaba un vestido  de terciopelo morado, de manga larga cerrado hasta el cuello que le arrastraba por el suelo.
Su rubia melena suelta le llegaba a la cintura, le extrañó, ella siempre se recogía el pelo en un moño, solo se lo soltaba para dormir. ¿Y el vestido? Odiaba el morado, le recordaba a pena,  a muerte a soledad.  

Se dirigió hacia el grupo de mujeres sentándose con ellas, el murmullo de la monótona letanía le hacían aflorar todas las penas que mantenía encerrada en el fondo de su alma, un dolor sordo y profundo le subía hacia la garganta amenazando con ahogarla.
La brillante luz que invadió la tenue claridad existente le hizo girar la cabeza, su corazón saltó de alegría, ¡Era él! ¡Por fin! Tenía tantas ganas de verlo.
Le hizo señas con una mano para que se acercara, mientras con la otra daba palmaditas en el asiento de la silla que tenia al lado, él negó con la cabeza mientras le sonreía y le alargaba un ramito de violetas que llevaba en la mano. Una  inmensa llama violeta lo rodeaba por completo, mientras se transmutaba ante sus ojos, la miraba con un amor tan grande que la invadió por completo.
Abrió los ojos, solo había sido un sueño, pero aún se sentía toda embargada de felicidad, solo un sueño…solo un sueño repetía para sí, quería seguir durmiendo, quería estar con él, verlo aunque fuera soñando, al  darse la vuelta en la cama su mano  tocó  algo, lo cogió, era un ramito de violetas.

MARÍA  BUENO.    

Una Ceremonia Inacabada





Leandro iba por el camino con la cabeza gacha y sumido en sus pensamientos. El otoño le intentaba entrar a través de la sotana mientras él iba crujiendo las hojas de los árboles que a su paso de alguna manera se habían independizado. El día era fresco y su vestimenta de poco abrigo por lo que los brazos se cerraban junto a su pecho. ¿Se cubría del frío o protegía su corazón? Las ideas saltaban en su cabeza yendo y volviendo repetidamente sin que él pudiera controlarlas. ¿Por qué había actuado así? El complejo de culpa no le dejaba contemplar la belleza del paisaje otoñal, pero ¿Para qué hace falta un sentimiento sobre el pasado si este no lo podemos cambiar? ¿Por qué se sentía culpable precisamente cuando había hecho lo que creía debía hacer? ¿Por qué no contentaba a los demás? ¡Como si se pudiera contentar a todo el mundo! O como si fueran más importantes las opiniones de los demás que las de él mismo.
Las ideas, los recuerdos, emociones y hojas secas se entremezclaban en una red de sonidos diferentes formando su propia sinfonía. 
Recordaba el templo, las imágenes, la gente mirándole y él, salir corriendo ante la mirada atónita de todos los feligreses.
La gente llenaba aquel día la iglesia por ser la ceremonia de las confirmaciones. Quien no tenía un familiar, tenía un vecino o un amigo. En el pueblo pocas distracciones hay y lógicamente había que aprovecharlas. Leandro se encontraba algo nervioso pues los preparativos y charlas con los muchachos y familia le habían movido muchas ideas y dudas personales. Cuando el obispo hizo su entrada la tensión fue aún mayor pues no le caía bien y se le revolvían las tripas al pensar que tenía que agasajarlo como un gran personaje cuando pensaba que era prepotente, déspota y avaro. Este era el representante de la iglesia que venía a confirmar. ¿Qué era capaz de confirmar? Leandro tenía que dirigir la ceremonia para sus feligreses pero le costaba trabajo ponerse en movimiento para ella.
La salida de la sacristía de los dos sacerdotes fue seguida con gran atención por todos los presentes. Leandro como cura párroco hizo la introducción presentando al obispo y a los que iban a ser confirmados, así como la ceremonia que se iba a celebrar.
 Cuando el obispo se dirigió a los jóvenes el silencio era patente. Ellos se encontraban expectantes y emocionados puestos en pie como les había indicado antes con un gesto.
El obispo con voz fuerte dijo:
¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Y ellos contestaron "Sí creo" mientras Leandro escuchaba intranquilo.
¿Creéis en la santa iglesia católica, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de los muertos, y en la vida eterna?
Todos respondieron al unísono "Sí creo" pero Leandro sintió que algo se movía en su interior.
La ceremonia seguía con creciente malestar de Leandro pues se preguntaba si él realmente creía o quería creer para no tener problemas. La mirada puesta en el suelo para que nadie descubriera su pensamiento.
De repente la voz se dirigió hacia él:
Y vosotros, padres, padrinos y fieles de esta comunidad, ¿asentís con estos confirmados, reconociendo que esta es nuestra fe?
Sin saber que su voz salía de su cuerpo y que era escuchada por todos los asistentes respondió casi en un grito
"No. No creo en nada de eso"
Un clamor general lo despertó de lo que creía eran pensamientos internos y al ver todas las miradas dirigirse hacia él salió corriendo de la iglesia dejando al obispo, confirmados y  resto de la gente conmocionados.
Pasados unos minutos, el murmullo y clamor no dejaba espacio para continuar con la ceremonia ¿cómo se podía hacer esta, si el preparador y representante se había marchado desautorizando dicha confirmación?
¿Por qué tuvo que esperar tanto? o ¿por qué no pudo terminar la ceremonia? porque sencillamente estuvo estirando su conciencia hasta que esta se rompió.
Leandro sigue caminando entre los árboles rojizos, amarillos, marrones y verdosos que se encuentran bordeando el sendero y que él no sabe a donde lo lleva.

                                                                                Lola 2/11/2012