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lunes, 27 de junio de 2011

Vikingos






Alguien me preguntaba, hace un tiempo, qué fue lo que hizo de los griegos uno de los pueblos clave de la cultura occidental. Puesto que era algo sobre lo que me había interrogado a mi mismo hacía años, respondí con la conclusión a la que llegué en su momento: ser un pueblo tan viajero como curioso.
Si se compara con la cultura egipcia, más antigua y sin duda más poderosa en muchos aspectos, pero de mucha menor influencia en la historia, se comprende fácilmente la diferencia. Los egipcios vivieron durante decenas de siglos prácticamente encerrados en torno al Nilo, mientras que los griegos viajaron incansablemente y tuvieron, además, la suerte de que uno de sus primeros y mejores viajeros fuera también un buen historiador: Herodoto.
Herodoto, viajero incansable, aprendió a mirar lo diferente sin juzgar, algo que hoy sabemos imprescindible en cualquier buen historiador, pero esa actitud era una innovación en su época, como sigue siendo una rareza en la nuestra. Lejos de hablar de pueblos o personas salvajes, crueles o primitivos, se limita Herodoto a describir sus costumbres, sus ropas y formas de expresarse, siempre evitando adornar o deslucir esa información con cualquier opinión personal.
Ese arte de evitar el juicio cargado de prejuicios les llevó a dudar, y a partir de la duda germinó la filosofía, luego la aritmética, y de la mano del pensamiento matemático, el embrión de la ciencia. Surgió luego la oratoria, para debatir y poder, siempre de la mano de la duda, aumentar los conocimientos adquiridos compartiéndolos. En lo social nació, inevitablemente, algo parecido a lo que hoy día llamamos democracia.
Se transformó así Grecia en una cultura que aún hoy nos asombra en algunos aspectos, mientras en otros no puede evitar mostrar la rudeza de la época en que floreció, una cultura que es estudiada en las escuelas de prácticamente todas las demás culturas humanas.
Un papel similar de pueblo viajero, aprendiz y maestro a la vez de las diferentes tonalidades a que puede dar lugar la imaginación humana, lo tuvieron en la mitad norte de Europa los vikingos o normandos, que no se dedicaban, como nos han contado las crónicas cristianas medievales, exclusivamente a la piratería, sino mayoritariamente al comercio de ideas y mercancías.
Su enorme influencia en la mitad norte del continente fue decisiva para crear una forma de vida que, vista desde nuestro ombligo cultural, el Mediterráneo, nos puede parecer simple o primitiva, pero que fue lo suficientemente pujante como para tomar el relevo de los imperios y culturas del sur en los últimos dos siglos, aunque ello diera lugar tan sólo, justo es decirlo, a dos siglos más de colonialismo europeo.
Se puede decir, simplificando la historia, que esos dos pilares de pueblos viajeros y navegantes, ambos aficionados a buscar lo desconocido, incluso dentro de sus propias mentes, son los que han soportado el peso de nuestros complejos, carencias y grandezas culturales.
Ese fue el principio del camino de una cultura, la occidental, tan agresiva y guerrera como cualquiera, pero que supo conservar el tesoro del saber dudar, ese ejercicio que todos creemos saber hacer y tan pocos son capaces de llevar a cabo.
Ese tesoro, la duda, compensó en parte una historia llena de guerras de colonización, genocidios y dolor porque, a través de la duda, surgió en algunas de esas mentes occidentales la ciencia, de la que podemos estar orgullosos, y esa misma duda hizo surgir poco después los derechos humanos, pues alguien se atrevió a dudar que algún dios hubiera decidido para los humanos un eterno e inamovible sistema de castas.
La duda es, al mismo tiempo, el mejor ejercicio y alimento para la mente, tanto como un veneno que puede destruirla, pues es tal su poder, que la dosis debe ser exactamente la justa y, paradójicamente, sólo una mente sana sabe apreciar cuál ha de ser esa dosis.
Si hablamos con un buen científico, asombra con que facilidad asume la duda cuando no encuentra una respuesta ante determinada pregunta. Por el contrario, una persona integrista, bien en ideas políticas, religiosas o de cualquier tipo, o una mente enferma, son incapaces de cuestionar, ni por un instante siquiera, la idea o credo en que se encuentran cerradas.
El autoengaño ha destruido la capacidad de dudar, tal vez como patético mecanismo de defensa, y la mente ya se habrá transformado en un erial donde ninguna idea razonable o constructiva puede germinar.
De ese pequeño pueblo que supo alimentarse con la duda seguirán hablando los seres humanos durante siglos, mientras a los otros, poderosos, crueles y autoengañados en su enajenación, le reservará la historia el espacio gris de las guerras y los imperios.
Porque la civilización, o la persona, que ha perdido la capacidad de dudar estará, en consecuencia, absolutamente convencida de que es el resto del mundo, o al menos a quien no pueda manipular y sumergir en su juego, quien tiene un problema, y ese es y será, para su desgracia y la de quienes estén cerca, su gran e irresoluble problema.

Nekovidal 2011 – nekovidal@arteslibres.net


PARADOJAS

El concepto de paradoja, cuando profundiza en él, atemoriza al ser humano, especialmente al occidental, porque lo presiente como un peligro para su ego, para lo que cree equivocadamente que es la esencia de su ser.
Es una incertidumbre similar a la sentida ante la idea de la muerte, el eterno miedo humano a cuanto no puede incluir en su fantasía constante de creer que puede controlar algo de lo que acontece a su alrededor.
Nekovidal 2011 – nekovidal@arteslibres.net

martes, 7 de junio de 2011

Nosotros también estamos Indignados


¡¡LA DECISION!!

Mariano se levantó aquella mañana, totalmente decidido, se afeitó se duchó, desayunó a conciencia y como era hombre precavido, preparó un tentempié por si acaso. Fina, su mujer, seguía con la vista todas sus maniobras sin decir ni pio, tan solo un gesto contrariado en la cara y el movimiento de cabeza denotaban su disgusto.
El estaba feliz, se sentía vivo y joven, como ya no recordaba cuando.
Fina no pudiendo aguantar más, abrió la boca. – ¡Pero Mariano, recapacita! Que tú ya no estás para esos trotes
-Para esos y para muchos más –contesto él.
-Te recuerdo que tú ya estás jubilado.
-Tú lo has dicho mujer, jubilado ¡pero no muerto! Y siguió preparando su mochila, mientras notaba como la adrenalina le corría por las venas haciéndole sentir en ebullición.
-¡Que alegría haber tomado las calles otra vez! Recordaba sus años de estudiante, las carreras esquivando a los guardias, los palos, los gases lacrimógenos, los días de cárcel, el mayo francés, los ideales que poco a poco sin apenas darnos cuenta fueron enfriándose, para convertirnos en autómatas que formaban parte de un sistema con el que nunca estuvo de acuerdo. Ahora iba a unirse a los indignados, porque así se sentía él. Desde que se jubiló y dejó de formar parte del engranaje del sistema, volvió a ser persona, a ser él mismo, un día sí y otro también gustaba de andar perdido por esos mundos, informándose, aprendiendo, descubriendo otras culturas otras formas de vida. Aquella ventana abierta por la que se introducía para perderse por esos mundos cibernéticos le hizo reafirmarse en lo que ya sabía, ¡lo bella que es la vida! Y que a pesar de los pesares, en el corazón de los humanos sigue anidando el amor. Existen aún cosas buenas en la mayoría de nosotros, esperanzas, ideales, ilusiones y ganas de cambiar el mundo. Pero también comprendió que nada había cambiado, el planeta entero seguía regido por una horda de canallas sin conciencia ni escrúpulos, donde lo que imperaba era el poder y el dinero.
- Escucha mujer, no podemos seguir mirando para otro lado,
Mientras ellos se reparten el pastel, el pueblo recoge las migajas.
Pero como gota a gota el agua horada la piedra ha llegado el momento de las preguntas, de cuestionar las cosas, de abrir los ojos, de tomar conciencia, las gentes se rebelan y toman las calles y protestan y piden justicia, trabajo digno, salarios justos, protestan contra el sistema, contra los endiosados gobernantes, los prepotentes banqueros, los corruptos empresarios, los quiero y no puedo y los incontables lameculos.
Es un movimiento no sólo de jóvenes, son los parados, parejas con niños, emigrantes, jubilados y todos los que han despertado.
Por eso yo me voy a tomar las calles, voy a estar con ellos, a apoyarlos, me voy y no sé cuando volveré o si volveré.
-¡Y yo Mariano! Yo también voy – Dijo Fina en un arrebato- También yo he despertado.
- ¡Temblad proxenetas de la justicia!
- ¡Temblad políticos fariseos!
-¡Temblad especuladores!
-Las masas están abriendo los ojos, las ovejas se convierten en leones, es una reacción mundial en cadena, el pueblo tiene hambre y sed de justicia. Nadie ha dicho que sea fácil, nosotros solo lo vislumbramos, las generaciones futuras lo vivirán.
Mirándose a los ojos sonrieron, y cogiéndose de la mano, salieron a tomar las calles.
MARÍA BUENO. (TERTULIA ENTRELINEAS)

miércoles, 27 de abril de 2011

Día del libro y sábado de gloria


23 de Abril de 2011
día del Libro y Sábado de Gloria

Por Begoña Ramirez Joya



Y dijo el Quijote a Sancho,”Amigo Sancho con la iglesia hemos topado”



En la esquina un reciente marido embotarga la tarde, haciendo engordar su estómago, comiendo todo lo que solícitamente le ofrecen esposa y suegra una a cada lado, mientras deshoja la margarita del aburrimiento bien avenido, con la bendición de la santa madre iglesia. La procesión ya ha salido, la amenaza de lluvia la ha retenido casi media hora pero las calles se han impregnado de olor a incienso y poco a poco va tomando forma la representación. Los de los carritos de chuchearías se incorporan con cara desnortada, sin saber muy bien a qué carta quedar, pues la lluvia los ha mantenido bajo cobijo toda la mañana. Quitan cuidadosamente el plástico que envuelve la mercancía, a lo mejor todavía la tarde se enmienda y mejor para todos .Menuda Semana Santa sin santos en la calle, dónde y cómo ahuyentar la sombra del temido aburrimiento. En la acera de enfrente Pilar ,la hija del médico ,el único que entonces había en el pueblo, le arregla al lazo a una niñita, reciente abuela es de suponer. Todos viven en la capital, los pueblos no sirven para educar a los hijos de la gente con posibles, como se decía antes. Al pueblo se vuelve para las fiestas de guardar. En mi niñez visité un par de veces a su padre. Como no había seguro social la gente se pagaba el médico como podía. Y siempre me llamó la atención que su casa estuviera justo enfrente de la Iglesia. La lucha por la vida y los misterios de la muerte se daban la mano, puerta con puerta, por así decir. El olor a incienso es tan fuerte que te embriaga en una especie de sopor no sé si denominarlo místico. El caso es que entre la representación de la pasión de cristo tan vehemente llevada a cabo por todos los penitentes y el fuerte olor entra uno casi en una especie de trance, en el que se mezclan tradición y fe sin que llegue uno a distinguir exactamente donde empieza una y termina la otra. A mi lado unos púberes confunden sabiamente Santidad con fiesta y para ellos está claro que el paso procesional es sólo el aperitivo de la fiesta que vendrá después. De repente suena el himno, y te preguntas qué tiene que ver el himno nacional con la fe religiosa o lo que fuere que queramos llamarlo. Pues nada, mires por donde mires, pero ahí suena en los oídos de todos los presentes dejando claro que en el mundo terrenal religión y política han ido siempre de la mano y aún más que la política se ha servido de la religión al igual que la otra ha hecho ídem llegado el punto y la necesidad. La simbiosis ha sido tal que en la guerra civil española se quemaron Iglesias como forma de protesta contra el poder político. Por eso cuando escucho esta musuquilla patria a las puertas de una iglesia y desfilan gota a gota mantillas y penitentes y penitentes y mantillas y autoridad competente, me vienen a una memoria que no tengo pues no es mi época sino otra, esas otras procesiones marcadas por la intolerancia y el autoritarismo donde o se estaba donde se tenía que estar o no se estaba. Y luego la mirada vuelve a posarse en esos rostros satisfechos al tiempo que compungidos, no olvidemos que es cristo muerto el que pasean por las calles. La orgullosa con su mantilla, y qué bien le queda la peineta y que mal los zapatos que he escogido, que aunque son muy bonitos me van a matar los pies toda la noche, pero sarna con gusto no pica y y toca hacer penitencia aunque sea con el tacón de aguja. En otro tiempo tal vez un adinerado cacique hubiera esperado ansioso a quitarle la mantilla a una supuesta conquista. Escondiendo el deseo entonces llamado pecado bajo la oscuridad de cualquier portal. Para al día siguiente ir a confesarlo y quedarse tranquilo y amparado en el secreto de confesión, rezando tres avemarías y un padre nuestro .O quizá ni eso porque ese cuento del pecado se lo creen sólo los cuatro mentecatos que trabajan para mí de sol a sol. Yo ya sé que el único Dios es el dinero y para ese vivo y trabajo y es el que purga mis deseos y mis pecados. Pero eso no ha de saberlo nadie ,al pueblo hay que tenerlo despistado y entretenido con santones y vanas esperanzas de un mundo mejor, pero no en este mundo que en este mundo con los que disfrutamos el banquete ya somos muchos y sobramos la mitad. Y si hace falta se aniquilan unos cuantos en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén.¿no es verdad señor cura? Que si uno mato a uno de estos infieles indeseables que a veces ni fe tienen no comete uno pecado?, y el señor cura se relame el resto de flan de huevo recién hecho que le acaban de servir de postre en casa del señor alcalde y dice que sí pausadamente inclinado la cabeza hacia adelante. Y por encima de todo esto y por detrás y por delante y por dentro y por fuera la fe de verdad de la gente de verdad que cree lo que hace y hace lo cree. Porque al fin y a la postre todo creencia es respetable si respeta, todo credo, toda fe, toda idea que defienda la integridad de las personas y defienda la vida. Por eso ahora posas la mirada en ese río de gente con la vela en la mano y sientes el mismo respeto que desearías para ti, para todos en cualquier época, en cualquier lugar, con cualesquiera que fuera tu- su pensamiento.

domingo, 3 de abril de 2011

El Génesis según Einstein


En el principio había Dios, y Dios creó al hombre, y lo hizo a su imagen y semejanza.
En la oscuridad de la noche Dios se levantó una mañana sin día y miró hacia su soledad sin límites.
Sintió un profundo aburrimiento.
Necesitaba algo con lo que entretenerse y, tras hacer algunas cabalas intemporales, su frente se iluminó. Harto de mirar a ninguna parte, decidió que había de crear el espacio y, para prolongar la existencia del mismo, el tiempo.
Nadie sabe cuánto tardó, pues aún no existía el tiempo; menos aún con qué medirlo.
Y vio Dios que aquello era bueno, y sintió que su gozo se expandía con la contemplación de aquellos vastos espacios que se multiplicaban con el tiempo.
Pero el tiempo puso límites a su imaginación, y vio Dios su vacío interior reflejarse en aquellos desnudos espacios. Se dio cuenta de su error al crear aquellos vacíos; percibió, así mismo, cómo el tiempo limitaba su espíritu, convirtiendo en monótonas secuencias, en repeticiones insalvables, su gozo primigenio. Su creatividad había quedado limitada por aquellas coordenadas que él mismo había dispuesto. Y, por primera vez, sintió que había cometido un grave error y, por su excesivo alcance, lo llamo pecado. Se sintió expulsado, sin posible vuelta atrás, sin redención, de aquel estado paradisiaco en el que, sin saberlo, había vivido previamente; de aquella nada sin límites que, en su percepción sin referentes, le había resultado tan odiosa. “El mal ya está hecho”, se dijo. Y el sentimiento escapó proyectado y ocupó los espacios infinitos.
Para ponerle puertas al campo, Dios proyectó su infinito espíritu positivo y así nacieron los cuerpos estelares y, tras ellos, la luz que les relacionaba y daba forma. Y vio Dios que esto era bueno y, su creatividad exaltada, comenzó a jugar con las luces y las sombras, con las formas y colores; reorganizando la materia y creando infinidad de vínculos entre las partículas, que chocaban entre sí, bailaban, corrían y jugueteaban en círculos y espirales. Y, por alguna ley que escapó a su control, apareció la vida: materia consciente de ser materia, reflejo del espíritu divino, capaz de reproducirse y aprender, aunque lenta y dolorosamente, con los cambios. Y Dios receló de aquello que, sin proponérselo, había creado.
Pasó muchas eras analizando aquello que progresaba en su universo, escapando a su control.
Reflexionó, como nunca antes había hecho, sobre la posible formación de aquel brote, y dedujo que su origen se encontraba en la curvatura del espacio, que hacía que se envolviese a sí mismo, creándose así la consciencia.
Buscando entre recuerdos futuros, encontró la solución. Se trataba de inculcar un cuadrado en la parte más desarrollada y, por tanto, más vulnerable, del fenómeno vital. No tardó una diezmillonésima de segundo en alcanzar su objetivo: Adán.
Ahora, debido a su irredimible estupidez de haber creado el tiempo, sólo tendría que esperar.

Diego Pérez.Tertulia Entrelineas.

domingo, 27 de marzo de 2011

Ya nos veremos



Mientras terminaba de preparar algo para cenar miraba soslayadamente el televisor donde las últimas catástrofes del día eran desgranadas por comentaristas expertos en todo tipo de cuestiones. La noticia dejó de serlo hace mucho tiempo y nació lo que llamamos opinión que consiste básicamente en opinar sobre lo que pasa en el mundo pero sin llegar a contarte con un mínimo de objetividad qué es lo que ha ocurrido en realidad. Mi serie favorita estaba a punto de comenzar; en ella los personajes todos jóvenes algo solitarios como yo misma luchan a diario por mantener sus precarias relaciones sentimentales a flote, algo bastante difícil en una tierra que ya no cree en lo de adentro sino básicamente en los valores de afuera: poder, estatus, dinero, posesiones mobiliarias e inmobiliarias. Es mi gran momento, en pijama delante del televisor con mi cena recién preparada veo a todos esos personajes enredados en relaciones posibles e imposibles .En el capítulo de Ayer Sandra que era novia de Alfredo, se enrolla con Miguel que le gustaba desde hace tiempo. Mientras a su vez Alfredo mantiene un lío secreto con Ana que es la antigua novia de Miguel. Todo muy original, trepidante como un viaje por la selva. Mi antiguo novio, Oscar solía criticarme porque decía que era bastante superficial, que no me interesaba por la problemática de nuestro planeta, que no me comprometía, con nada ni con nadie. Y a lo mejor tenía razón, pero es que no tengo tiempo para pensar tanto. Me levanto a las siete, comienzo a trabajar a las ocho, no descanso hasta las 2.Como algo cerca de la oficina y regreso a casa sobre las 6.Lo que me apetece es darme una ducha, preparar algo rico para cenar y vegetar delante del televisor viendo algo que me recuerde que somos humanos, aunque sea una serie de amoríos frívolos, pero a mi me gusta, me relaja, me hace olvidar la vida que llevo. Hace un par de semanas me apunté a unas clases de yoga porque necesito aprender a relajarme. El primer día nos presentamos todos para empezar a conocernos, dijo la monitora. Formamos un grupo bastante peculiar, pero a mi me han llamado especialmente la atención dos chicas de aspecto algo desaliñado. Mi primera impresión es que eran pareja y no las encajaba del todo en el grupo de gente que se veía por allí. Para mi sorpresa intentan por todos los medios integrarse en el grupo y caer bien a la gente. Se esfuerzan por parecer educadas, aunque está claro que dejaron la escuela bastante pronto. Sus expresiones son básicas y toscas, pero es cierto que no podemos juzgar a la gente por nuestras primeras impresiones porque nos podemos llevar bastantes sorpresas. Hoy hemos hecho un ejercicio todos cogidos de la mano formando un círculo. Me he sentido bien y tengo mas ganas de relacionarme con la gente. Hace dos día que no puedo ver mi serie favorita porque llego a casa tan relajada que después de cenar me quedo dormida. Ayer me llamó Oscar, me extrañó bastante porque como habíamos decidido que nuestra relación fuese libre y abierta su despedida se resumió en solo tres palabras ya nos veremos. Dice que tiene ganas de volver a verme, pero prefiero quedar con con alguna de mis amigas y volvernos locas comprando y luego ver cualquier peli en el centro comercial. Es mi hoby favorito ir de compras al centro comercial. Luego llego a casa cargada de paquetes y eso me vuelve loca. Aunque mi profesora de yoga nos dijo ayer que tenemos que comprometernos con nuestra realidad y nos comentó que hay mucha gente en el mundo que vive en condiciones infrahumanas y que en parte todo eso se debe a nuestra necesidad compulsiva de consumir. Me puso de mal humor, si sigo yendo a sus clases es solo porque estoy aprendiendo a relajarme, aunque no resulta nada fácil.

Begoña Ramirez Joya.Tertulia Entrelineas.Marzo 2011.

martes, 15 de marzo de 2011

La cerilla




Entre todos los números, Cerilla era la más vivaz, la más dicharachera, la que más animaba todas las reuniones, los encuentros de contabilidad o las fiestas de cálculo.
Parecía tener una llama natural con la que encendía cualquier reunión o grupo de números sobre el que se posara. Era inteligente y, a pesar de su juventud, conocía bien la personalidad de cada uno de los dígitos, sus virtudes y hasta sus manías: Sabía de la arrogancia del 1, del sentido un tanto barroco de la estética del 2, la obsesión por adelgazar del 8, o los escandalosos encuentros eróticos del 9 cuando se iba de copas con su amigote el 6, en los que acababan participando todos los números mayores del 18.
A Cerilla le habían puesto ese sobrenombre por ser hija de Cero, fallecido un par de años antes, durante la última crisis, pues tanto lo inflaron hacia la derecha, que el pobre cayó fulminado en una playa de las Bahamas, agotado y víctima del temible karooshi.
Cerilla lloró desconsoladamente la desaparición de su padre, pero concluyó que no habría mejor forma de honrarle que aprender de los errores cometidos y que le llevaron a tan trágico final, a fin de enmendar, en lo posible, los dañinos efectos de la crisis que había terminado con su vida.
Tras mucho meditar, y viendo la torpeza con que los humanos hacían uso de su mágico poder de multiplicar por diez cada cifra a la que ella se acercaba, decidió renunciar a tal poder y, dando un salto ser, desde ese momento, y para siempre, una cerilla, o un cero, de la izquierda.

Falta un tema


Falta un tema, pero no es un tema para compartir, pues sobre ese tipo de temas ya hemos demostrado sobradamente que, para nosotros, cualquier tema es bueno, que lo que no germina en una mente florece en otra y, hoy por tí y mañana por mí, nunca falta leña para encender la hoguera de las letras.

Otro asunto es el tema personal que cada uno tiene que afrontar a diario, su día a día, su universo único, intransferible y nunca lo suficientemente compartido.

Pero ese es otro tema . . .

Nekovidal 2011– nekovidal@arteslibres.net

domingo, 20 de febrero de 2011

El Extranjero


De Lola carmona

Ya sé por qué no era capaz de inspirarme ni de escribir. Los términos de mi mente han cambiado y ya no valen los métodos y sistemas de antes. Os escribo desde el Mas Allá, sí, sí desde la muerte. Me he convertido en un extranjero de vuestra propia existencia. Realmente no sé cuándo ocurrió y ni siquiera si realmente ocurrió o me lo imagino pero la verdad es que estoy muerta y ya no estoy en vuestro mundo.
Las cosas desde aquí se ven diferentes y pierden identidad. Parece increíble que lo que más importe sea lo de menos valor, lo que antes o después se pierde.

Desde aquí las formas se diluyen en partículas de energía, donde el color nos da toda la información que necesitamos. No son formas rígidas sino que están en continuo cambio y movimiento dando lugar a distintas formas. He visto como la misma partícula daba forma a un perro y luego pasaba a un charco de agua para perderse en el aire.
Observo todo con atención y entusiasmo pues me parece ver la pura creatividad ya que todo fluye y se transforma continuamente en un continuo fluir de formas y colores.
Hay partículas esféricas transparentes con arcos iris en su interior, están llenas de paz y felicidad. He visto y sentido como se acercaban a diferentes seres, algunos la rechazaban con un escudo protector, otros conseguían agrandarlas. Estas partículas se juntaban formando diversos seres que luego se descomponían transformándose en otros diferentes. Así un río se podía convertir en un espíritu del bosque y este a su vez pasaba a convertirse en flor y cuando se cansaba se diluía en una mancha multicolor.

Otras partículas son alargadas, como pequeños gusanos que se mueven en un caldo de cultivo y llevan diferentes tipos de información. He reconocido emociones y pensamientos en lo que llamáis aire y como pasaban a través de vuestra propia energía. Por eso, he llegado a la conclusión de que los pensamientos y emociones se transmiten a través de lo que conforma todo y que ahora se conoce como campo electromagnético.

No hay nada totalmente unido ni nada totalmente separado y así es la vida y la muerte. El tiempo, la vida y la muerte se producen intercambiándose continuamente pero sin darnos apenas cuenta.
Todo esto me hace pensar que también puedo vivir aunque me hagan sufrir los sentimientos de todos. Las emociones negativas o dolorosas penetran en mí, trastocando todo mi ser. Soy totalmente vulnerable pues he perdido completamente mi identidad, para recibir la de los demás. Por eso, soy extranjera en mi propia tierra.